Hilos Tensores
Mantener un rostro joven es posible mediante la implantación de hilos tensores que ayudaran a mantener la cara libre de arrugas, evitan la flaccidez y la caída de los tejidos.
Con ellos se pueden tratar distintas áreas faciales como las mejillas o el contorno mandibular, se pueden elevar las cejas, ajustar la simetría en cejas y cara, servir de soporte de la piel del cuello y corregir la línea de la "marioneta", es decir esa depresión que aparece entre la comisura del labio inferior en dirección a la mandíbula inferior.
La indicación principal de los hilos tensores es evitar la flaccidez y la caída de los tejidos.
Se pueda aplicar a partir de la mayoría de edad, y su uso está contraindicado en pacientes con enfermedades autoinmunes, en arrugas muy anchas o profundas.
No deja cicatrices visibles, para introducirlos el cirujano hace una pequeña incisión y los hace avanzar a través de los tejidos grasos de la zona facial, siguiendo unas líneas que ha dibujado previamente en la piel.


Habitualmente, una sola intervención es suficiente, pero en casos en que es necesaria otra inserción de hilos es recomendable esperar un par de meses. Pero, además, estos hilos tensores se pueden aplicar junto a otros procedimientos estéticos, como la misma mesoterapia o la popular toxina botulínica, rellenos como el ácido hialurónico o grasa, 'peelings', láser o terapia de radiofrecuencia. También es posible realizar microliposucciones en el cuello.
Habitualmente, el paciente puede regresar a su vida normal en unos pocos días (una semana como máximo), pero siguiendo unas indicaciones especiales que le dará su médico. En cuanto a la duración de los efectos de esta cirugía rejuvenecedora, al igual que ocurre con la mesoterapia, depende de la edad, la genética de cada persona o del estilo de vida, así como del número de hilos implantados y de la técnica empleada.